Woman Eating Grapes

La investigación muestra impactos “notables” del consumo de uvas en la salud y la esperanza de vida


La investigación encuentra que comer uvas regularmente conduce a patrones únicos de expresión genética, reduce el hígado graso y extiende la vida útil de los ratones que consumen una dieta occidental alta en grasas.

En amplios estudios publicados recientemente en la revista Alimentos, se informó que la adición a largo plazo de uvas a la dieta de los ratones conduce a patrones únicos de expresión genética, reduce el hígado graso y prolonga la vida útil de los animales que consumen una dieta occidental alta en grasas. El equipo de investigación estuvo dirigido por el Dr. John Pezzuto de la Universidad de Western New England.

Pezzuto, autor de más de 600 artículos en la literatura científica, dijo que estaba especialmente asombrado por estos resultados. “Todos hemos escuchado el dicho ‘eres lo que comes’, lo que obviamente es cierto, ya que todos comenzamos como fetos y terminamos siendo adultos al comer alimentos. Pero estos estudios añaden una dimensión completamente nueva a ese viejo dicho. Los alimentos no solo se convierten en partes de nuestro cuerpo, sino que, como lo demuestra nuestro trabajo con uvas dietéticas, en realidad cambia nuestra expresión genética. Eso es verdaderamente notable”.

¿Cuál es el efecto de esta alteración de la expresión génica? Como se muestra en este trabajo, el hígado graso se previene o retrasa. El hígado graso es una afección que afecta a alrededor del 25 % de la población mundial y, con el tiempo, puede provocar efectos adversos, incluido el cáncer de hígado. Los genes responsables del desarrollo del hígado graso se vieron alterados de forma beneficiosa por el consumo de uvas. En el trabajo auxiliar, no solo se altera la expresión de los genes, sino que las uvas dietéticas también modifican el metabolismo. Este estudio fue publicado recientemente por un equipo colaborativo dirigido por el Dr. Jeffrey Idle en la revista Alimentos y Función.

Cuenco de uvas

Los estudios de las uvas añaden una dimensión completamente nueva al dicho ‘eres lo que comes’.

Además de los genes relacionados con el hígado graso, el trabajo encontró que las dietas suplementadas con uvas aumentaron los niveles de genes antioxidantes. Según Pezzuto, “Muchas personas piensan en tomar suplementos dietéticos que cuentan con una alta actividad antioxidante. Sin embargo, de hecho, no puede consumir suficiente antioxidante para marcar una gran diferencia. Pero si cambia el nivel de expresión del gen antioxidante, como observamos con las uvas añadidas a la dieta, el resultado es una respuesta catalítica que puede marcar una diferencia real”.

Otro efecto notable demostrado en esta investigación fue la capacidad de las uvas para prolongar la vida útil de los ratones que recibieron una dieta de patrón occidental alta en grasas. Se sabe que la dieta de patrón occidental alta en grasas está asociada con condiciones adversas como obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades autoinmunes, cáncer y[{” attribute=””>Alzheimer’s disease. Adding grapes to the diet, which did not affect the rate of consumption or body weight, delayed natural death. Although translating years of lifespan from a mouse to a human is not an exact science, Pezzuto notes that his best estimate is the change observed in the study would correspond to an additional 4-5 years in the life of a human.

Precisely how all of this relates to humans remains to be seen, but it is clear that adding grapes to the diet changes gene expression in more than just the liver. In studies recently published in the journal Antioxidants by Pezzuto and his team of researchers, it was found that grape consumption alters gene expression in the brain. At the same time, grape consumption had positive effects on behavior and cognition that were impaired by a high-fat diet, suggesting that the alteration of gene expression was what produced this beneficial response. More studies are needed, but it is notable that a team led by Silverman at the University of California, Los Angeles (UCLA) reported that the daily administration of grapes had a protective effect on brain metabolism. This new research indicates that this is due to alteration of gene expression.

References:

“Consumption of Grapes Modulates Gene Expression, Reduces Non-Alcoholic Fatty Liver Disease, and Extends Longevity in Female C57BL/6J Mice Provided with a High-Fat Western-Pattern Diet” by Asim Dave, Eun-Jung Park, Avinash Kumar, Falguni Parande, Diren Beyoğlu, Jeffrey R. Idle and John M. Pezzuto, 5 July 2022, Foods.
DOI: 10.3390/foods11131984

” Addition of grapes to both a standard and a high-fat Western pattern diet modifies hepatic and urinary metabolite profiles in the mouse” by Diren Beyoğlu, Eun-Jung Park, Adolfo Quiñones-Lombraña, Asim Dave, Falguni Parande, John M. Pezzuto and Jeffrey R. Idle, 20 July 2022, Food & Function.
DOI: 10.1039/D2FO00961G

“Effect of Dietary Grapes on Female C57BL6/J Mice Consuming a High-Fat Diet: Behavioral and Genetic Changes” by Falguni Parande, Asim Dave, Eun-Jung Park, Christopher McAllister and John M. Pezzuto, 18 February 2022, Antioxidants.
DOI: 10.3390/antiox11020414

The grapes used in these studies were provided by the California Table Grape Commission, who partially supported the work as well. Kathleen Nave, president of the commission, noted that the grape growers of California are proud to have supported grape research at over 70 institutions throughout the US and the world for over 20 years. She stated that “Grape growers in California have had the privilege of supporting scores of projects over the years. Some studies have shown positive effects on health, and others have not been as promising. The results reported by John Pezzuto and his team are exciting and rewarding on many levels. The potential for improvements in human health is significant as is the strength of the data which logically supports the need for follow-up work in human clinical trials. All of this is rewarding to the growers who have funded research year after year with the sole objective of following the science and learning what we could from high caliber peer-reviewed research. Studies like the ones reported here are not only rewarding to grape growers and of interest to the scientific community, but are of value to everyone who wants to optimize their health and understands that what we eat matters. We can’t ask for more than that.”

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